Un medio estadounidense retoma la investigación periodística sobre movimientos financieros por al menos 260 millones de dólares vinculados a la Asociación del Fútbol Argentino, con foco en empresas radicadas en Florida.
La investigación sobre presuntos desvíos de fondos en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ha trascendido las fronteras nacionales y llegado a la prensa de Estados Unidos, país sede de la próxima Copa del Mundo. El diario The Miami Herald publicó un artículo este viernes que refleja las sospechas sobre movimientos por al menos 260 millones de dólares conectados a empresas radicadas en el estado de Florida.
Citando la investigación periodística de LA NACION, el medio destaca que Florida se ha convertido en el epicentro de un esquema de transferencias internacionales y empresas fantasma. Los periodistas Antonio María Delgado y Shirsho Dasgupta enfatizan que la escala del caso iguala —y potencialmente supera— los montos involucrados en el escándalo de corrupción de FIFA que sacudió al fútbol mundial hace una década.
“Sólo una porción de los fondos manejados a través de TourProdEnter puede ser claramente vinculada a gastos legítimos de la AFA”, consigna The Herald, señalando que al menos 42 millones de dólares fueron transferidos a cuatro empresas limitadas radicadas en Miami sin empleados, sin actividad comercial declarada y sin operaciones visibles. TourProdEnter es la empresa del exlegislador Javier Faroni, a la que la gestión de Claudio Tapia y Pablo Toviggino contrató como agente de comercialización de la AFA en el exterior.
“Estamos hablando de al menos 260 millones de dólares y es una cifra provisional que va a crecer”, señala Nicolás Pizzi, el periodista de LA NACION que encabezó la investigación en Argentina, citado por el medio estadounidense.
El artículo añade que estas estructuras compartían características sospechosas: tres fueron registradas en la misma dirección de Miami, todas utilizaron el mismo agente corporativo, ninguna aparecía en directorios de edificios, y todas estaban vinculadas a individuos en Argentina con antecedentes financieros modestos. The Herald detalla que investigadores creen que estas pueden haber sido “empresas vehículo”, diseñadas no para hacer negocios, sino para mover dinero enmascarando su destino final.
Según los documentos analizados, otros 109,9 millones de dólares fueron enrutados a través de una firma financiera radicada en Uruguay, que utilizó un vehículo de inversión en las Islas Vírgenes Británicas. Aunque estas estructuras no son necesariamente ilegales, añaden capas de opacidad que complican el rastreo.
Parte de los fondos cuyo destino permanece parcialmente oscuro habría sido dirigida hacia bienes y servicios de lujo, incluyendo gastos por decenas de millones en jets privados, yates, bienes raíces de alto nivel, actividades ecuestres y entretenimiento VIP. También se registran pagos menores pero inusuales, como servicios personales, gastos de estética y consultorías de rol no definido, o 340.000 dólares a la familia de un supuesto “guía espiritual” que viajaba con la selección nacional.
Dado que las transacciones involucraban bancos estadounidenses y entidades registradas en Florida, el caso ha atraído la atención de autoridades de ese país, que examinan posibles violaciones legales, incluyendo lavado de dinero. La cooperación transfronteriza entre agencias estadounidenses y argentinas continúa. “El mismo sistema que expusimos sigue operando”, señaló Pizzi en una conferencia reciente en Miami, según reporta The Herald.
