En febrero cayó el intercambio comercial pero volvió a crecer el ingreso de dólares

Noticias Relacionadas

La Argentina volvió a mostrar superávit en la balanza comercial en febrero -US$ 788 millones- y estiró a 27 meses la racha positiva, un dato clave para lo que tiene que ver con el ingreso de dólares. Sin embargo, también se da una dinámica menos celebrable: el equilibrio externo se está construyendo más por el enfriamiento de la economía que por una mejora estructural de la competitividad.

Los números del INDEC son claros. Las exportaciones totalizaron US$ 5.962 millones, con una caída interanual del 2,9%. Las importaciones, en cambio, se desplomaron 11,8%, hasta los US$ 5.174 millones. La diferencia explica el superávit. Pero también deja en evidencia el motor real detrás del resultado: una fuerte contracción de la demanda interna.

En términos de cantidades, la señal es aún más contundente. Las importaciones bajaron 14,9% en volumen, un indicador directo de menor actividad, inversión postergada y consumo retraído. Del lado exportador, tampoco hay un boom: las cantidades vendidas al exterior cayeron 7,1%, aunque compensadas parcialmente por una suba de precios.

En este contexto, empieza a pesar otro factor clave: el tipo de cambio. Con un dólar que distintos analistas ya ubican en niveles de atraso relativo, la competitividad externa se vuelve más frágil. Es un equilibrio delicado: mientras el tipo de cambio ayuda a contener la inflación, también encarece en dólares la producción local y limita la capacidad exportadora.

El resultado es una especie de “superávit defensivo”. No se exporta mucho más, sino que se importa bastante menos. Y eso, en una economía que necesita crecer, es una señal ambigua.

La composición del comercio refuerza esa lectura. Las exportaciones siguen concentradas en productos primarios y manufacturas agropecuarias, con poco valor agregado. En paralelo, las importaciones —que cayeron con fuerza— están dominadas por bienes intermedios, de capital y piezas. Es decir, insumos clave para producir. Cuando esos flujos se reducen, no solo mejora el saldo comercial: también se enfría la actividad.

El frente externo, además, mantiene desequilibrios estructurales. China sigue siendo el principal origen de importaciones y explica el mayor déficit bilateral (US$ 640 millones en febrero), mientras que el Mercosur también arroja números negativos. Brasil, en tanto, continúa como principal destino de exportaciones, pero con señales de menor dinamismo industrial.

En el acumulado del primer bimestre, el superávit alcanza los USD 2.977 millones. Es un número robusto, que le da aire al Banco Central en un momento en que las reservas siguen bajo presión. Pero la pregunta de fondo es cuánto de ese resultado responde a una mejora genuina y cuánto a un freno de la economía.

En definitiva, el dato de febrero confirma una tendencia que ya se venía insinuando: la Argentina logra equilibrio en sus cuentas externas, pero todavía no encuentra el camino para hacerlo sin resignar actividad.

Últimas Publicaciones